del insomnio que entra por tu ventana

Y luego llegan las noches de insomnio. Estás en tu cama, con los ojos cansados pero tu cabeza no para de hacer ruido. Ni el sonido del mar que entra por tu ventana consigue tranquilizarte. Y comienzas a pensar. Piensas en esa idea que has dejado en una esquina, sin estar a la vista, porque hace tanto daño que es mejor ignorarla. Pero está ahí. Ser consciente de que siempre eres el que provoca las situaciones. El que siempre se tiene que pegar el viaje para conocer a otra persona, preguntar qué tal está o saber de su vida. Por el que nadie arriesga ni un céntimo, ni un billete de autobús. O de tren. O unos kilómetros en coche. Que todo no pasa de conversaciones vacías en WhatsApp o Facebook de “hola, ¿qué tal? a ver si nos vemos/tengo ganas de verte.” Pero eso no llega nunca si no eres tú el que se mueve. Y cansa. Cansa más de lo que puedes soportar. Que parezca que le importas a mucha gente, pero todo sea sólo parte del postureo en redes sociales, de amigos de comentarios para afuera y demás.

Y el insomnio sigue ahí, no se va.

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4 comentarios en “del insomnio que entra por tu ventana

  1. Entiendo esa sensación. Yo me cansé de preocuparme sin recibir nada a cambio, al principio dolía ver que no les importaba lo mismo que ellos a mí, pero a la larga era mejor para mí. Rodéate de gente que te pregunte cómo estás y que de verdad le importe

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  2. Al final uno aprender a vivir con poca gente, a tener pocas palabras, a salir menos al bar. Y uno aprende que esa poca gente, esas pocas veces de encuentro valen más mucho más que todos los “nos vemos” que nunca llegaron y los “cómo estás?” que nunca nos dijeron. Será la edad en la que se pierde más amigos, es que después de un tiempo pasándola mal uno se vuelve bueno para valorar que menos es más…

    Saludos!

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  3. ¡Hola, Jesús!
    Tengo que confesarte que empecé a leer un par de entradas y no he podido parar de investigar en tu blog, es adictivo jaja. Igual me estoy pasando de acosadora, lo siento, pero es que es difícil encontrar un mundo de palabras tan bello como este.
    Entiendo muy bien el sentimiento del que hablas porque yo lo he sentido muy recientemente. Cuando pasé del instituto a la universidad me di cuenta de quién realmente se interesaba por mí y quién estaba conmigo solamente por interés o para no estar sola. Y al final aprendes a quedarte con los pocos amigos de siempre que sabes que van a estar ahí para cualquier cosa, amigos de esos con mayúsculas, y vas apartando de tu presente a la gente tóxica. La vida es así, o aportas o apartas. Yo también estoy hoy en una de esas noches que no puedo dormir porque mi cabeza es una coctelera jaja.

    Un saludo…

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