hadith

summmerA Él le impresionaban las distintas tonalidades de color que el horizonte le regalaba en cada amanecer. Era por eso, que muchas mañanas de domingo, bajaba a la playa a contemplarlos y dejar que sus fantasmas le dejasen tranquilo por unos minutos.
En su trayecto desde su apartamento hasta el puerto marítimo, se solía encontrar con grupos de jóvenes que volvían de los locales que a esa hora decidían que la fiesta había durado lo suficiente. Ellos subían y Él bajaba, en direcciones opuestas. Él podría formar parte de esa masa que se desplazaba pesada y silenciosa, pero es de los que prefieren perderse en un buen libro o adelantarse en su serie favorita. “Raro” de cara a los demás, pero siempre iba escudado con una sonrisa indestructible. Se sentó en un pequeño muro del puerto y dejó que su cabeza formase parte del amanecer. 

Ella iba con los tacones en la mano, con un dolor de pies al que ya estaba acostumbrada. La misma rutina de todos los sábados. Han repetido la canción de verano por lo menos diez veces y no consigue sacársela de la cabeza, así que la tararea, por si eso pudiese distraerla del dolor. Rendida, decidió sentarse en un muro bajo, cerca de Él. Y Ella se quejó en voz alta. Y Él se limitó a soltar una pequeña y disimulada risa.

A simple vista, cualquiera se habría dado cuenta de que eran Norte y Sur, polos opuestos.

Ella era de bailar hasta no poder más y Él tenía la coordinación suficiente para andar.

Ella era ideológicamente diestra, y Él era algo más zurdo.

Ella no era capaz de abrir un libro y Él no era capaz de vivir sin tener uno abierto.

Ella era de comedias y Él de dramas.

Ella estudió en un privado y Él en un público.

Ella era de playa y Él de montaña.

Ella prefería el café sólo y Él bebía té.

Pero, en vez de tocar esos temas, hablaron de las cosas importantes. Se contaron chistes malos. Hablaron de cine. Criticaron varias series. Buscaron fotos de sus mascotas. Compartieron pinceladas de sus sueños y miedos.

Y, de estas veces en la vida que las cosas sólo pasan, pasó.

Anuncios

2 comentarios en “hadith

  1. Muy buenas Jesús! Llevaba ausente un tiempo y no sabía de este otro blog tuyo. Gracias por ponérmelo.
    Este relato me ha recordado al de la chica de la panadería y el chico que iba a comprar pan todos los días, pero en una única versión. Muy chulo!

    Me gusta

  2. ¡Qué bonito, Jesús! Me encanta cómo has descrito al personaje porque la verdad es que en cierto modo me siento identificada. Hoy en día se llama «raro» a cualquier persona que no salga a discotecas y se emborrache… Me encantó también cómo has descrito el encuentro entre dos almas tan distintas que al final acaban uniéndose a través de emociones profundas que van más allá de clases y círculos sociales. Qué manera tan bonita de reflejar las emociones a través de las palabras.

    Me alegro mucho de haber retomado el contacto con este blog y, ahora que te sigo, espero seguir leyendo a menudo tus publicaciones.

    Besos 😉

    P.D.: He de confesar que, igual que el personaje, yo también estoy bastante sorda de un pie jaja.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s